Carta a mi yo del futuro
Querido yo futuro,
Me pregunto cómo serás, cómo te habrán tratado los años, cómo pensarás ahora y si seguirás ilusionándote como en los viejos tiempos.
Cuéntame que todavía queda mucho de mi en ti, es más, odiaría que me dijeras que he ido desapareciendo poco a poco, que lo que soy ahora se perdió por el camino. No te lo perdonaría, no esta vez.
Pero, ¡cuéntame! ¿Sigues buscando a esa persona o la has encontrado ya? ¿Es tan increíble como creíamos que iba a ser?
Ya podrías decirme cuánto falta hasta entonces (no sabes lo que me ahorraría), o al menos, que no tomaste decisiones permanentes por una emoción temporal.
Dime cada cosa que has vivido y aquello que has perdido, aquellas personas presentes y ausentes en tú y tan mía vida.
Háblame del mundo que me espera y de lo que será y está por llegar. Dime quién se fue cuando hizo falta y quién se quedó para mi. Dime quién y quién no, incluso quién nunca más. Sólo eso.
Cuéntame qué sabes y dime que no te has limitado a estar, a esperar. Dime que te has bajado en cada estación, sin perder la oportunidad. Dime que nuestro pasado, mio y tuyo, ya forma parte de tu presente y que recuerdas aquella niña inocente que un día fuimos.
No la olvides ni a ella ni a mi, no olvides quien eres, quién somos. No dejes que el mundo te cambie, ni mucho menos. Pero tampoco olvides cambiar el mundo. Sí, tú, que nunca te rendiste.
Sigue haciendo lo que te haga feliz y vive tus sueños, los cuales espero que sean nuevos y que los que tengo yo ahora mismo ya los hayas vivido tiempo atrás.
Cumple objetivos y luego márcate unos nuevos, como hemos hecho siempre.
Quiérete. Nadie te amará nunca de la forma en la que tú misma lo haces. Y cree en ti.
Sólo te digo una cosa... No me pierdas por el camino. A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que la vida no es tan larga como nos parecía al principio, ¿verdad?
Bueno, no me digas más. Sólo quiero saber que estás bien, que estamos bien.
Y recuerda, allá donde vayas yo siempre estaré contigo.
Te quiero.
Querido yo futuro,
Me pregunto cómo serás, cómo te habrán tratado los años, cómo pensarás ahora y si seguirás ilusionándote como en los viejos tiempos.
Cuéntame que todavía queda mucho de mi en ti, es más, odiaría que me dijeras que he ido desapareciendo poco a poco, que lo que soy ahora se perdió por el camino. No te lo perdonaría, no esta vez.
Pero, ¡cuéntame! ¿Sigues buscando a esa persona o la has encontrado ya? ¿Es tan increíble como creíamos que iba a ser?
Ya podrías decirme cuánto falta hasta entonces (no sabes lo que me ahorraría), o al menos, que no tomaste decisiones permanentes por una emoción temporal.
Dime cada cosa que has vivido y aquello que has perdido, aquellas personas presentes y ausentes en tú y tan mía vida.
Háblame del mundo que me espera y de lo que será y está por llegar. Dime quién se fue cuando hizo falta y quién se quedó para mi. Dime quién y quién no, incluso quién nunca más. Sólo eso.
Cuéntame qué sabes y dime que no te has limitado a estar, a esperar. Dime que te has bajado en cada estación, sin perder la oportunidad. Dime que nuestro pasado, mio y tuyo, ya forma parte de tu presente y que recuerdas aquella niña inocente que un día fuimos.
No la olvides ni a ella ni a mi, no olvides quien eres, quién somos. No dejes que el mundo te cambie, ni mucho menos. Pero tampoco olvides cambiar el mundo. Sí, tú, que nunca te rendiste.
Sigue haciendo lo que te haga feliz y vive tus sueños, los cuales espero que sean nuevos y que los que tengo yo ahora mismo ya los hayas vivido tiempo atrás.
Cumple objetivos y luego márcate unos nuevos, como hemos hecho siempre.
Quiérete. Nadie te amará nunca de la forma en la que tú misma lo haces. Y cree en ti.
Sólo te digo una cosa... No me pierdas por el camino. A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que la vida no es tan larga como nos parecía al principio, ¿verdad?
Bueno, no me digas más. Sólo quiero saber que estás bien, que estamos bien.
Y recuerda, allá donde vayas yo siempre estaré contigo.
Te quiero.
Comentarios
Publicar un comentario