Ilusiones

Suspira y dice -tengo que ilusionarme menos-, y en efecto, tiene razón.

A veces las propias ilusiones acaban en angustias y que, quieras o no, son difícilmente controlables. Pero, ¿cuál es el motivo? -se pregunta-, ¿por qué yo? Su mente le dice que no, pero su corazón que sí; una antítesis real que la devora por dentro.

Es imposible no pensar y no sentir, o viceversa. Le gustaría agarrar las ilusiones, romperlas en miles de pedazos y arrojarlas lejos, muy lejos de ella. No quiere saber de su existencia, al menos de momento, porque no le han causado más que incógnitas. Sabe que él tiene algo que le encanta pero prefiere no darle más vueltas, no esta vez.

Está segura de sí misma, es fiel a sus ideas, y una corazonada le dice que debe bajar los pies a la tierra, aunque por dentro se muere de ganas de tocar las nubes. Ojalá fuese todo más fácil- piensa.

Quiere estar convencida de lo que hace, de lo que siente, no le valen las "medias naranjas", sino las enteras. Ni un poco, ni mucho, lo justo; ni demasiado, ni deficiente, lo suficiente. Ese es su lema, y sigue descubriendo.

Sigue conociendo ágilmente, con pies de plomo- como unos dirían-. Quizás esté equivocada, o no, pero de los errores se aprende. Más vale tropezarse 3 veces, levantarse y seguir adelante como una luchadora que hacerlo una vez y rendirse. Jamás se lo perdonaría.


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