Querida infancia

Qué buenos tiempos, ojalá poder revivirte por última vez.

Recuerdo como tus días radiantes de sol eran interminables, juegos y más juegos.  

Recuerdo el sabor lima limón de mi calipo, las voces de mis amigos risueños, que cabalgaban entre montañas de juegos y diversión, imaginando historias únicas.

Recuerdo aquellas tardes como si las hubiese vivido ayer, tan cercanas y lejanas al mismo tiempo, tan mías.

Recuerdo ese brillo reflejado en mis ojos lleno de magia, la adrenalina recorrer cada poro de mi piel, y cómo no, la ilusión de una niña que sueña despierta; la de una niña al fin y al cabo. 

Querida infancia, quisiera saborearte una vez más, y esta vez, te prometo que lo haré con todos mis sentidos. 

Comentarios

Entradas populares de este blog