Inquietud

Balanceas las piernas ligeramente, no puedo más- dices.

Estás cansado de esperar. Te preguntas por qué a ti. ¿Será el karma? O peor aún, ¿un mal de ojo? 

No puede ser, no puedes tener tan mala suerte siempre. Es lógicamente imposible. Aunque sea por estadística.

Miras el reloj, marca las 7:45. No llega.
¿Otra vez? 

Pasa 1 minuto. Sientes un cosquilleo recorrer tus piernas,  y empiezas a tiritar. Oyes el chasquido de tus dientes, esque no son horas- reprochas. Tanto esfuerzo para llegar doblemente tarde.

Pasan 2, 3, 4...  Ya te da prácticamente igual, llegas tarde de todos modos. Para qué estresarte a lo tonto, piensas. Si llegar llegará.


8:02. A lo lejos divisas un automóvil acercarse. Por fin llega, por fin llega el dichoso autobús. 

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