Deseos
¿Cuántas veces has querido decir o hacer algo y no lo has hecho por temor a las consecuencias o a la reacción estandarizada de los demás? Unas cuantas, ¿verdad?
Notas como tus pupilas se dilatan, tu ritmo cardíaco se eleva, sientes la necesidad de decir que sí pero un cambio sináptico en tus neuronas te lo impide, inspiras profundamente, y acabas cediendo ante la impotencia de tu voluntad.
Desear, no es nada malo.
Constituye una parte de nosotros que nos identifica y diferencia del resto, y nos ayuda a autorrealizarnos estableciendo metas y propósitos (a veces un tanto extravagantes, hay que admitirlo).
¿Como definirlo? Quizás sea un sabor dulce insaciable o uno amargo ante la cruda derrota. Aunque no siempre podamos cumplirlos siguen allí, persisten, acompañándonos en esta gran aventura.
Notas como tus pupilas se dilatan, tu ritmo cardíaco se eleva, sientes la necesidad de decir que sí pero un cambio sináptico en tus neuronas te lo impide, inspiras profundamente, y acabas cediendo ante la impotencia de tu voluntad.
Desear, no es nada malo.
Constituye una parte de nosotros que nos identifica y diferencia del resto, y nos ayuda a autorrealizarnos estableciendo metas y propósitos (a veces un tanto extravagantes, hay que admitirlo).
¿Como definirlo? Quizás sea un sabor dulce insaciable o uno amargo ante la cruda derrota. Aunque no siempre podamos cumplirlos siguen allí, persisten, acompañándonos en esta gran aventura.
Comentarios
Publicar un comentario