Bella ciao
Canción popular antifascista que recitaban los simpatizantes del movimiento partisano italiano durante la Segunda Guerra Mundial, un lema que otros conoceréis porque sale en la casa de papel, pero, ¿os habéis parado a indagar en su significado? Desde mi punto de vista, representa el movimiento de la resistencia al capitalismo actual, es decir, resistir ante lo culturalmente impuesto por la hegemonía imperante, buscando derechos y libertades entre iguales.
En la sociedad en la que estamos inmersos hoy en día, domina la propiedad privada sobre los medios de producción, ejerciendo un control de forma indirecta sobre todos nosotros, estableciendo al mismo tiempo una jerarquía social limitante. El poder lo obtienen exclusivamente los que disponen de más recursos (humanos, económicos, sociales, políticos), con un ansia infinita por conseguir más bienes y repercusión; lo que paradójicamente ser consideraría como el "virus de los ricos". Todos ellos compitiendo ciegamente por conseguir un objetivo común: rentabilidad monetaria.
Esto se asemejaría al mensaje de la banda de ladrones con nombres de ciudades liderada por "el Profesor", que quieren dar un mensaje a la humanidad: "ya es hora de que alcemos la voz, y que los que menos tienen puedan vivir dignamente, y ser al fin libres". Sin embargo, siguen cometiendo el error del capitalismo, obtienen dinero de la fábrica de la moneda para sumarse a la sociedad consumista, y cumplir sus caprichos.
Existe una explicación, y es que al fin y al cabo somos seres humanos, y una de nuestras cualidades por naturaleza es la supervivencia, buscando nuestros propios intereses y beneficios. Podemos ser más o menos solidarios, pero siempre actuaremos en base a nuestro propio bienestar.
Si realmente buscásemos la equidad social en todos los ámbitos, consiguiendo que ninguno tuviera más que el otro, sino que todos tuviésemos lo mismo, la especie humana no cobraría sentido. No existirían los retos sin futuras recompensas, ya que nadie trabajaría gratis. De algo tenemos que vivir y lamentablemente hemos normalizado tanto lo material, que no podemos vivir sin ello.
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